Entre cañones esculpidos por el viento, diques color esmeralda y bodegas centenarias, San Rafael se arma como el plan perfecto para dos o tres días, en cualquier época del año.
Hay destinos que necesitan una semana entera para mostrarse, y otros que en 48 horas te dejan la sensación de haber visto de todo. San Rafael entra en esta segunda categoría. A dos horas y media largas de la Ciudad de Mendoza, este rincón del sur mendocino combina montaña, agua, vino y ciudad chica en un combo que funciona igual de bien en enero que en julio.
El recorrido comienza en el imponente Embalse El Nihuil, a 75 km de la ciudad, y desciende a lo largo de 50 km de pura magia hasta desembocar aguas abajo del Embalse Valle Grande. La recomendación de los baqueanos locales es clara: conviene entrar al Cañón por la mañana o el mediodía, haciendo el trayecto desde El Nihuil hacia Valle Grande, porque así vas bajando en altura y te quedás con las mejores vistas frontales de las formaciones y los caracoles del embalse al finalizar. En el camino vas a cruzarte con esculturas naturales que la erosión fue tallando durante millones de años, con nombres tan pintorescos como el Sillón de Rivadavia o el Museo de Cera.

Si el cuerpo pide algo de adrenalina, ahí nomás tenés la excusa perfecta. Desde Valle Grande, a 30 kilómetros de la ciudad, parten las excursiones de rafting en gomones, con recorridos que varían en distancia y tiempo y que son aptos para todo público. Y no hace falta esperar al verano: se puede visitar todo el año, aunque el paisaje cambia de carácter según la estación, con más caudal y adrenalina en los meses cálidos y aguas más mansas —ideales para contemplar el cañón o remar tranquilo— en invierno. Quien prefiera algo más pausado tiene kayak, trekking, cabalgatas o un paseo en catamarán por el espejo de agua de Valle Grande.
Para bajar un cambio, la ciudad también tiene sus rincones de siesta. El Dique Galileo Vitali, muy cerca del casco de la Villa, es un pequeño embalse de aguas calmas, perfecto para descansar, hacer un picnic o simplemente contemplar el paisaje, sin multitudes. Y si el plan incluye una tarde de vino, San Rafael tiene bodegas con historia real: hay proyectos que datan de fines del siglo XIX y que hoy reciben visitantes para recorrer viñedos y cerrar el día con una copa de malbec y algo de chivo a la llama, un clásico de la cocina local.

Para llegar, la opción más habitual es tomar la Ruta Nacional 143 desde la Ciudad de Mendoza (unos 230 km) o directamente un vuelo hasta el aeropuerto local; una vez ahí, moverse en auto propio o alquilado te va a dar la libertad de encadenar el cañón, los diques y las bodegas sin depender de horarios de excursión. Y ya que vas a necesitar una base cómoda para volver después de un día a puro aire libre, en Cabanexo vas a encontrar cabañas de dueños directos de San Rafael, publicadas sin comisión para quien se hospeda, para elegir la que mejor se acomode al plan del finde que estás armando.
Fuentes consultadas: Cañón del Atuel - San Rafael Turismo (sitio oficial) · Hacer rafting en el Río Atuel - Argentina.gob.ar · San Rafael Turismo - Buena Vida
Foto de Vanina Sanchez en Pexels | Foto de Dario Sorasio en Pexels
Conocé quién (o qué) está detrás de las notas del blog de Cabanexo.
Ver perfil completoAunque la ciudad no nieva, a pocos kilómetros de distancia esperan las primeras nieves y aventuras en la montaña. Una guía para familias que quieren disfrutar del invierno mendocino sin alejarse demasiado.
Si este invierno pensás subir a la montaña desde San Rafael, las cadenas no son un capricho: son obligatorias en varios tramos. Te contamos dónde alquilarlas o comprarlas antes de salir de viaje.
Entre juegos gigantes, laberintos con historia y aventuras en altura, San Rafael tiene rincones pensados para que los niños se diviertan los doce meses del año.